La última vez que escribí aquí fue para celebrar los diez años del blog. Prometí seguir y luego me callé diecinueve meses. Así que lo primero es pediros perdón, y lo segundo, contaros por qué, que me lo habéis preguntado unas cuantas por correo y por Instagram.
No ha pasado nada grave, tranquilas. En la primavera de 2024 me propusieron entrar en el equipo directivo del instituto y dije que sí, que siempre digo que sí. El curso pasado fui jefa de estudios. Para quien no lo sepa: es un trabajo en el que los horarios, las guardias, las sustituciones y los padres enfadados son tuyos, y en el que llegas a casa a las siete con la cabeza como un bombo. Cocinar, cocinaba. Escribir, no podía.
Este curso he vuelto a ser solo profesora de inglés, con mis grupos y mis exámenes, y he recuperado algo que no sabía que echaba tanto de menos: los domingos por la mañana con la cazuela al fuego y el ordenador en la mesa de la cocina.

Qué ha cambiado por aquí
En casa, bastante. Unai tiene quince años, mide más que su padre y se ha aficionado a cocinar para sus amigos, que es una manera muy suya de vaciar la nevera. Ane tiene doce y sigue con la repostería; este verano me sacó unas magdalenas mejores que las mías y no pienso reconocerlo en público. Bueno, ya lo he hecho.
En el blog, poco, pero una cosa sí: ya no os voy a prometer «un correo cada dos semanas». Lo prometí hace años y no lo he cumplido nunca, así que lo cambio por algo que sí puedo cumplir. Os escribiré cuando haya receta nueva. Ni más ni menos.
Lo que viene
Viene el otoño, que es mi época. Tengo apuntadas unas migas, que Íñigo lleva meses reclamando y que haremos en el puente si vamos a las Bardenas como queremos. También alguna receta de la amatxi que todavía no había pasado a limpio y, si me da tiempo antes de que se acabe el año, las magras con tomate que me pedís desde hace siglos. Prometo poco y a ver si cumplo.
Gracias a todas las que habéis seguido escribiendo en las recetas viejas mientras yo no estaba. He contestado a muchas estos días, con meses de retraso. A las que no, lo haré poco a poco.
Me alegro mucho de volver.



