
Hola. Soy Marta Iribarren, nací en Pamplona en 1982 y doy clases de inglés en un instituto. Lo de cocinar no viene de ninguna escuela: viene de pasar los veranos en Tafalla, en la cocina de mi amatxi Pilar, pelando judías verdes sentada en un taburete que cojeaba.
Vivo en Pamplona con Íñigo, que es enfermero y trabaja a turnos (por eso en este blog hay tanto táper), y con nuestros dos hijos, Unai y Ane. Cuando empecé el blog, Ane todavía no andaba y Unai tenía cuatro años. Ahora los dos son adolescentes, abren la nevera cada veinte minutos y Unai ya me corrige la tortilla. Mal, pero me la corrige.
Cómo empezó esto
Un día del invierno de 2014, haciendo rosquillas con ella en su cocina de Tafalla, la amatxi no se acordaba de si llevaban una cucharada de anís o dos. Se rió y dijo lo de siempre: «las que pida la masa». Ese día entendí que si no apuntaba sus recetas con cantidades de verdad, se iban a perder. Así que empecé a ir a Tafalla con una libreta y una báscula de cocina, y ella a mirarme como si le estuviera haciendo una inspección de sanidad.
La libreta se llenó enseguida y la pasé a limpio aquí. La primera entrada fueron sus lentejas, el 9 de marzo de 2014, con una foto hecha con el flash del móvil que todavía me da vergüenza. Pensaba que me leerían mi madre y dos compañeras del instituto. Me equivoqué para bien.
La amatxi Pilar

Pilar nació en Tafalla en 1932 y cocinó toda su vida para mucha gente: para sus cinco hijos, para los de la vendimia, para las fiestas y para cualquiera que asomara la cabeza por la puerta a la hora de comer. No pesaba nada. Medía con el vaso de los yogures, con «un puñadico» y con «hasta que la masa no se pegue a las manos». Si le decías que algo le había salido bueno, contestaba que otras veces le salía mejor.
Tenía sus manías, y algunas las he heredado: la tortilla, con cebolla; las pochas, en cazuela de barro; las rosquillas, solo en diciembre, «que si no, no tienen gracia». Otras no las heredé, como la de guardar el aceite de freír en una lata durante meses. Lo siento, amatxi.
Murió en diciembre de 2018, a los 86 años, y no le dio tiempo a ver el libro. Pero le leí muchas de estas entradas en voz alta y alguna corrección suya está metida tal cual, entre paréntesis. Cuando en una receta pone «la amatxi diría que…», es que lo decía.
Esto no lleva receta, hija. Lleva tiempo y estar encima.
La amatxi, cuando le pedí las cantidades del chilindrón
Qué vas a encontrar aquí
- Cocina de casa, la de diario y la de domingo. Nada de espumas ni de ingredientes que haya que pedir por internet.
- Mucha Navarra: verdura de la Ribera, pochas, ajoarriero, cuajada, chilindrón y los dulces de Tafalla.
- Los básicos que todo el mundo busca alguna vez, explicados con los fallos típicos: tortilla de patatas, croquetas, mayonesa.
- Cantidades reales, probadas en mi cocina, que es pequeña y tiene un horno que calienta más por la izquierda.
Todas las fotos son mías, hechas en casa con luz de la ventana de la cocina (por eso las recetas de invierno se publican en domingo a mediodía: es cuando hay luz). Las del principio son malas, ya lo sé. Las he ido cambiando poco a poco.
Lo que no vas a encontrar
Publicidad que salte por la pantalla mientras lees los pasos con las manos manchadas. Hay algún enlace de afiliado a cacharros que uso de verdad, siempre marcado (te lo explico en esta página), y está el libro. Con eso pago el dominio y alguna cazuela de barro que otra.
Si quieres contarme algo, preguntarme por una receta o decirme que en tu pueblo las pochas se hacen de otra manera (seguro que sí), escríbeme desde contacto o deja un comentario. Los leo todos, aunque tarde: entre semana corrijo exámenes.
Marta